GRACIAS “AÑO VIEJO”, 2009; Y BIEN VENIDO “AÑO NUEVO”, 2010Solemos maldecir, muchas veces, al año que se va, “al año viejo”, al año que nos entregó, como dirían los poetas, pedazo a pedazo, pero al final, íntegramente todo lo que es y todo lo que tiene.
Hemos tenido a nuestra disposición 53 semanas*, 365 días, 8 760 horas, 525 600 minutos y 31’536,000 segundos. Si no hemos aprovechado la oportunidad y el espacio, la culpa no es del “año viejo”, sino de nosotros, de nuestra inercia, de nuestra desgana, de nuestra pereza y de nuestra enfermiza y compulsiva pasividad.
Todas las victorias y todos los éxitos que se han logrado en el tiempo, no se han hecho sentados, sino que costó sacrificio, desvelo, persistencia y firmeza. Nada cae del cielo. Pero mientras estemos sentados, el tiempo, sin perturbación alguna, seguirá adelante, no nos perdona ni nos perdonará.
Pues, a pesar de todo, y a pesar de la “Teoría de la Relatividad Especial”, el tiempo para nosotros no es einsteniano, sino newtoniano, pues hasta ahora no hemos podido arrancar y retener ni una migaja o ni un segundo del bendito tiempo. Y, hagamos lo que hagamos en el futuro, demos por hecho, que ni siquiera podremos perturbar y alterar su constante e inquebrantable fluir a esa dirección (sin fin y sin limite) llamado futuro.
Por tanto, para el año 2010, no soñemos con la disparatada idea de “recuperar el tiempo perdido”, porque para eso sería necesario tener cien veces más poder que dios cristiano; o sería necesario ser un “alcalde conejo”, que haciendo algunas obritas, delira y fantasea que en su gestión esta haciendo lo que nadie a hecho en su vida: “recuperar el tiempo perdido”. Tal vez sea cierto, habrá que agradecerlo, pero que lo hagan los conejianos.
Los integrantes de este humilde medio estamos muy agradecidos con todo, especialmente con todos nuestros lectores. Pues, infinitas gracias por sus críticas y por sus alientos; y que el año 2010 sea para todos un año, no sólo de ilusiones, de sueños y de esperanzas, sino también de realización y concretización de nuestras metas y de nuestros sueños.
Por mientras, en estas horas, minutos y segundos de descuento, si pueden, como expresan los corazones bohemios, ¡levanten la copa con alegría, y brinden con las últimas gotas de lágrimas del 2009! Para muchos, de seguro, valió la pena vivirlo
Hasta próximo año amigos. Y, para todos, ¡Feliz despedida del “año viejo”, 2009!
¡Feliz bienvenida del año nuevo, 2010!
G. Ordóñez A.
























